Aún cuando guardo todos los sueños para empezar mañana, cierro los ojos y no dejo de pensar en la infinita cantidad de cosas que quiero vivir, agotado de tantas ganas y hazañas mi mente no quiere pegar un ojo, y mi cuerpo dice:
"después no te quejes"
Pese a la larga y fría noche, la oscuridad silente me permite mirar todo aquello que espera pacientemente allá afuera, tibios momentos que yacen en mi mente que vienen a despertar justo cuando mi cabeza se apoya en la almohada...
Buenas noches...
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